¡Hola!
Pasa, pasa. Este es nuestro taller, aquí es donde se obra la magia.
Como cualquier lugar donde trabajan artesanos, tiene el punto justo de desorden para que el caos no se descontrole, un montón de materiales interesantes, herramientas estupendas y centenares de pruebas y experimentos.
También es así porque Almudena, la fundadora de Maralle Cerámica, lleva desde 2006 haciendo cacharros. Aunque al principio lo compaginaba con su puesto de farmacéutica y después como interiorista, desde 2018 su tiempo y atención está en la cerámica, así que aprovecha todo lo que sabe de química para experimentar y formular esmaltes propios y se apoya en sus conocimientos de diseño para darle forma a toda la colección.
Ahora ven con nosotros al campo, tenemos otra cosa muy importante que enseñarte.
Nuestros esmaltes contienen ceniza vegetal por muchas razones, pero la principal es que la ceniza es una metáfora de las pérdidas irreversibles a las que todos nos enfrentamos y la cerámica, la de nuestra capacidad para transformar lo poco que queda en algo útil y hermoso. De hecho, la cerámica hace mucho más que eso: revierte la destrucción causada por el fuego transformándose en lo que es precisamente gracias al fuego.
Nos suelen preguntar por qué, si empleamos ceniza, nuestras piezas no son grises. Y no pueden serlo, porque el último paso al recuperarnos de la pérdida es volver a tener ganas de hacer cosas, vivir, sentir alegría de nuevo. Y eso es el color, los matices y la profundidad de los buenos acabados con historia que están hechos para resistir y acompañarte mucho tiempo.
Además, cada ceniza es única en su composición debido al tipo de árbol, su edad, la altitud, el clima, el suelo… Es completamente irrepetible y por eso nuestra cerámica también lo es.
¿Quieres ver la colección? Es por aquí.
Bienvenida, bienvenido.
